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historia de america de cali
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1979

LA PRIMERA ESTRELLA: 1979 ‘AQUEL 19’

¡Campeón!. Y había que estar debajo de la piel de los americanos para sentir la emoción incomparable de ver la mas anhelada, esperada y siempre postergada vuelta olímpica.

¡Campeón!. Cincuenta mil personas apretujadas y angustiadas, masticando el penal que desperdicio Aurelio José Pascuttini el domingo en Bogotá, , convirtieron las tribunas en un volcán de alegría. Pólvora, tronantes, colorido, música para una fiesta que difícilmente olvidaremos quienes participamos de ella.

Cuando apareció el equipo en la gramilla se precipito el terremoto. Comenzó el partido vibrante, con un AMERICA inspirado, arrollador. Y la gente acicateada por la inmensa oportunidad de ser campeones, se hizo sentir hasta que llego el gol que cambio el curso del partido y de la vida para los americanos.

¡Campeón!. Y el transcurso del ultimo encuentro fue tenebroso. La continua aparición de las ambulancias aumentaba la angustia en las tribunas.

Campeón!. Por eso el estadio se partió en cincuenta mil pedazos cuando Alfonso Cañón perforó la red de Miguel Angel Gasparoni y daba la impresión que se venía abajo un verdadero pandemónium.

¡Campeón!. Y cuando Gabriel Chaparro inicio el recorrido por la pista atlética parecía el fin del mundo. La gente no resistía la tentación de abrazar a sus ídolos y el campo fue inundado. A esa hora las gargantas habían perdido mucho vigor tras la extenuaste jornada, pero igual seguían gritando: ¡AMERICA campeón!. Las palpitaciones ya llegan a 200 por minuto.

Anoche valía todo. Desde el domingo anterior cuando el técnico Gabriel Ochoa sentencio sin vacilaciones: ”seremos campeones aunque nos tengan que matar”, la caudalosa hinchada comprendió que su papel seria vital. El partido teníamos que ganarlo todos. A como diera lugar. AMERICA no podía desperdiciar semejante oportunidad para sepultar mas de cincuenta años de frustraciones, de tristeza de burlas.

AMERICA fue campeón de muchos eneros. Por esa época se escuchaba la manida frase: este será el año. Y todos nos cansamos. Cada año con el mismo cuento. Paradójicamente en 1979 nadie se acordó de la afirmación, aun admitiendo la confianza que inspiraba desde la dirección técnica el medico antioqueño Gabriel Ochoa Uribe. Pudo mas la avasallante personalidad, el poder de convicción, la fe, el trabajo, el plantel técnico, la directiva.

¡Campeón!. Ya no se hablara mas de las dos jornadas que estuvo en invicto el equipo en 1967. Ni del subcampeonato que gano AMERICA en 1969 bajo la tutela de Angel Peruca. Ni de la incursión en la Copa Libertadores del año 70. Tampoco se recordara el triunfo sobre el Deportivo Cali por cinco goles a cero. En adelante se hablara de la primera estrella. De aquel 19 de diciembre, de Gay, de Pascuttini, de Cáceres, de Valencia, de Pepino Sangiovanni, de Ochoa. Campeón y el pueblo caleño no a podido conciliar el sueño. El desborde de entusiasmo, el frenesí, el paroxismo incontrolable, todo el mundo se volcó a las calles, para expresar una euforia contenida por tanto tiempo. El Obrero, uno de los mas añejos y tradicionales barrios caleños, se pinto de rojo. Y al igual que en Siloé, en San Antonio, Alfonso López, Unión de Vivienda Popular, Alameda y tantos otros se bailo en las calles y quien sabe hasta cuando!.

Lo que resulta a esta hora difícil de establecer, es el numero de corazones que flaquearon, que no resistieron el embate. No se sabe cuantos sucumbieron antes de la hora gloriosa del más popular de los equipos que existen en el país.
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1982

LA SEGUNDA ESTRELLA:1982 UN TITULO EN FRIO

Nadie creía en el triunfo total en ese domingo gris y bogotano. El Doctor Gabriel Ochoa Uribe solo pensaba en ganarle a Millonarios para mantener la ventaja. La noche del sábado se organizó un baile de colegio en un recinto adyacente del hotel Dann Colonial y el ruido no permitía dormir. En dos o tres ocasiones me desperté y tuve pesadillas. Bajé temprano en busca de los periódicos. Ochoa ya salía para misa. Después lo hicieron otros jugadores. Hacia el mediodía muchos hinchas merodeaban por el hall en busca de boletas.

Almorzamos con muchos contratiempos por la demora del servicio y el Doctor Ochoa citó a los jugadores al cuarto de espinosa para hacer la charla técnica.

Pasadas la dos y media salimos para el Estadio ‘El Campín’ en un bus destartalado que nos cedió Millonarios. Al llegar vimos a El Duende y todo el mundo se preocupó por su suerte. El Doctor Ochoa preguntó si estaba borracho, Alvaro Guerrero le regaló la boleta. Entramos al camerino y el presidente Pepino Sangiovanni les deseó suerte y nos fuimos en busca del palco de la Dimayor. Allí nos ubicamos con Jairo Ante y el presidente del AMERICA. Yo me había hecho algunos augurios para nuestra suerte: Que el estadio no estuviera lleno y que la lluvia no fuera inminente. Ambos se me cumplían. AMERICA contaba con el respaldo de los caleños que viven en Bogotá, localizados en oriental, y las barras que habían ido en buses, que ocuparon la parte occidental.

El equipo empezó jugando de sur a norte. Millonarios trato de atacar pero AMERICA lo controlaba bien. En el minuto once sucedió lo maravilloso: Quiñonez recibe el balón por el lado derecho, camina con él y tira el centro; Battaglia salta y la peina atrás, la recoge Damiano, quien inicialmente intenta ir hasta la línea pero se devuelve y casi perdiendo el equilibrio entrega el balón a Caicedo que viene de atrás. Entró como una ráfaga y le pego de izquierda a unos 25 metros del arco. Caicedo nos decía después que cuando pateó, levantó la cabeza y comprendió que era gol. Vivalda trató de hacer lo imposible. La malla vibró y el abrazo mío con Pepino y Jairo Ante era mirado con cierto estupor por los hinchas azules.

Después la espera impaciente. Los comentarios entre nosotros. La incertidumbre de los marcadores en otras plazas. El aguante del ataque Millonario en el segundo tiempo.

Y el equipo jugando bien, con tranquilidad, sin desesperarse, tratando de tocar. Barberón arremetiendo sobre Quiñonez. Este, un poco arrasado, lo derriba. El arbitro le muestra la amarilla, de inmediato, viene el cambio por Valencia. Ochoa no arriesga. Posteriormente, lo acostumbrado. La salida de Alfaro, que lo ha dado todo, para el toque final del ‘Paisa’ Sierra. Poco a poco, el tiempo nos beneficiaba. Sabíamos de la victoria del Tolima. Nos enfrió un poco el empate del Pereira pero nos alegro el segundo gol del Nacional. Todo empezaba a darse. No quisimos darnos cuenta del tiempo hasta que se acercaba el final. Faltaban cuatro minutos angustiosos. AMERICA hizo memoria de lo que había sucedido en Pereira y Sierra organizaba el toque en el medio campo.

Millos no quiso saber nada mas cuando faltaban dos minutos. Nitti, en un gran arbitraje, se acercó al centro y ya antes de pitar nosotros estabamos abrazados. Mucha gente felicitó a Pepino. Salimos corriendo en busca del camerino. Nadie abría. Corrimos hacia la puerta que daba a la cancha. Jairo Ante se cayó en las gradas y se pegó en la rodilla. Lo levantamos y nos dirigió a nuestro destino pero la policía no nos permitió la entrada. Solo a Pepino. Nosotros nos devolvimos al camerino. En ese momento llegaban Raúl González, la esposa del Doctor Ochoa y su hijo. Mas que alegría había estupor. Los jugadores sentados, algunos periodistas inventando una euforia que todavía no era exteriorizada. Ochoa, nos contaron, desde que el arbitro pitó no pudo evitar el llanto y entró al camerino solitario mientras los jugadores festejaban en la cancha, abrazándose entre sí. La hinchada empezó a gritar desde afuera.

Tomado del Libro del América: ’70 Años de la Pasión de un Pueblo’
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LA TERCERA ESTRELLA:1983CAMPEON PARA MUCHO RATO

Este año AMERICA logró uno de los objetivos que se trazó al comenzar la temporada de 1983: Retener el titulo. El otro era ganar la copa libertadores o cuando menos llegar a la instancia final. Este último se escapó por esos avatares que tiene el fútbol. Pero en AMERICA hay Campeón para mucho rato.

Considerado como un cuadro ultradefensivo, AMERICA figuró este año con asiduidad en los arcos contrarios, entre Willington Ortiz y Juan Manuel Battaglia anotaron una cifra superior a los 40 goles.

Es indudable que el técnico antioqueño Grabiel Ochoa Uribe ejerce notable influencia en el conjunto americano. Tiene, además de sus profundos conocimientos y su inclaudicable espíritu de trabajo, un gran poder de convicción.

Cuando comenzó la serie octagonal el timonel americano no tuvo problemas para manifestar que “mi único favorito para ganar el titulo es el AMERICA; porque lo conozco suficientemente”. A medida que se desarrollaron los partidos, se le otorga la razón al entrenador, un verdadero estratega del fútbol.

El equipo rojo fue primero de comienzo a final. Después de la eliminación de la Copa Libertadores, cuando el grupo se resintió anímicamente, Ochoa pudo lavar el cerebro a sus atletas y estos reanudaron la marcha hacia la historia, después de perder en forma holgada frente al Junior en el campeonato local.

La campaña realizada por AMERICA en 1983 deja como balance: En el Torneo de la Paz, AMERICA termino tercero de su grupo detrás de Junior y Medellín. En el primer semestre enfrentó la eliminatoria de la Copa Libertadores, junto con Tolima y los equipos Alianza Lima y Universitario de Deportes. Empezó cojeando al empatar con Lima en el Pascual Guerrero, después logró nueve puntos y así se adjudicó el derecho a seguir en el torneo surcontinental de clubes.

Posteriormente se inicia la semifinal y le tocó cotejar con Gremio de Porto Alegre y Estudiantes de la Plata.

Después del segundo torneo denominado Copa de la Paz clasificó al octogonal final y ganó el campeonato en una reñida serie con Junior y Nacional.

Al comenzar el año la junta directiva del AMERICA y el técnico Gabriel Ochoa Uribe, reformaron el plantel, con la intención de pelear la Copa Libertadores y si fuera posible repetir el titulo.

Llegaron Daniel Teglia, Claudio Casares, Willington Ortiz, Rafael ‘vallenato’ Agudelo, Henry Alape, Jorge Porras y Luis Antonio Marcolleta. Igualmente probaron suerte los brasileños Ademir Praticio y Coccota.

Al no tener un centro delantero definido, Ochoa ubicó a Willington Ortiz como nueve, alcanzando una producción importante de goles. Willington, si bien erró en PortoAlegre el cobro de una pena máxima, que le hubiese permitido quizá la disputa del titulo de Copa Libertadores, hoy es ponderado por miles de seguidores rojos.

Jorge Porras desde el día que salió con la titular se quedó con el puesto. Libero, Stoper, marca las dos puntas y hace de volante tapón pero por encima de todo es líder y figura.

Rafael Agudelo no tuvo la misma fortuna. Las lesiones pasaron demasiado en ‘El Vallenato’. Igual sucedió con el Chileno Luis Alfonso Marcolleta, quien llegó con un palmares impresionante que no pudo ratificar.

Juan Manuel Battaglia fue otro de los jugadores sobresalientes del AMERICA. Desde el torneo nacional hasta la liguilla mejoró notablemente su producción de fútbol y goles. El colombo-paraguayo completo su quinto año en el AMERICA y esta vez las tuvo todas consigo.

Tomado del libro del América: ’70 Años de la Pasión de un Pueblo’


LA TERCERA ESTRELLA: 1983 CAMPEON PARA MUCHO RATO

Este año AMERICA logró uno de los objetivos que se trazó al comenzar la temporada de 1983: Retener el titulo. El otro era ganar la copa libertadores o cuando menos llegar a la instancia final. Este último se escapó por esos avatares que tiene el fútbol. Pero en AMERICA hay Campeón para mucho rato.

Considerado como un cuadro ultradefensivo, AMERICA figuró este año con asiduidad en los arcos contrarios, entre Willington Ortiz y Juan Manuel Battaglia anotaron una cifra superior a los 40 goles.

Es indudable que el técnico antioqueño Grabiel Ochoa Uribe ejerce notable influencia en el conjunto americano. Tiene, además de sus profundos conocimientos y su inclaudicable espíritu de trabajo, un gran poder de convicción.

Cuando comenzó la serie octagonal el timonel americano no tuvo problemas para manifestar que “mi único favorito para ganar el titulo es el AMERICA; porque lo conozco suficientemente”. A medida que se desarrollaron los partidos, se le otorga la razón al entrenador, un verdadero estratega del fútbol.

El equipo rojo fue primero de comienzo a final. Después de la eliminación de la Copa Libertadores, cuando el grupo se resintió anímicamente, Ochoa pudo lavar el cerebro a sus atletas y estos reanudaron la marcha hacia la historia, después de perder en forma holgada frente al Junior en el campeonato local.

La campaña realizada por AMERICA en 1983 deja como balance: En el Torneo de la Paz, AMERICA termino tercero de su grupo detrás de Junior y Medellín. En el primer semestre enfrentó la eliminatoria de la Copa Libertadores, junto con Tolima y los equipos Alianza Lima y Universitario de Deportes. Empezó cojeando al empatar con Lima en el Pascual Guerrero, después logró nueve puntos y así se adjudicó el derecho a seguir en el torneo surcontinental de clubes.

Posteriormente se inicia la semifinal y le tocó cotejar con Gremio de Porto Alegre y Estudiantes de la Plata.

Después del segundo torneo denominado Copa de la Paz clasificó al octogonal final y ganó el campeonato en una reñida serie con Junior y Nacional.

Al comenzar el año la junta directiva del AMERICA y el técnico Gabriel Ochoa Uribe, reformaron el plantel, con la intención de pelear la Copa Libertadores y si fuera posible repetir el titulo.

Llegaron Daniel Teglia, Claudio Casares, Willington Ortiz, Rafael ‘vallenato’ Agudelo, Henry Alape, Jorge Porras y Luis Antonio Marcolleta. Igualmente probaron suerte los brasileños Ademir Praticio y Coccota.

Al no tener un centro delantero definido, Ochoa ubicó a Willington Ortiz como nueve, alcanzando una producción importante de goles. Willington, si bien erró en PortoAlegre el cobro de una pena máxima, que le hubiese permitido quizá la disputa del titulo de Copa Libertadores, hoy es ponderado por miles de seguidores rojos.

Jorge Porras desde el día que salió con la titular se quedó con el puesto. Libero, Stoper, marca las dos puntas y hace de volante tapón pero por encima de todo es líder y figura.

Rafael Agudelo no tuvo la misma fortuna. Las lesiones pasaron demasiado en ‘El Vallenato’. Igual sucedió con el Chileno Luis Alfonso Marcolleta, quien llegó con un palmares impresionante que no pudo ratificar.

Juan Manuel Battaglia fue otro de los jugadores sobresalientes del AMERICA. Desde el torneo nacional hasta la liguilla mejoró notablemente su producción de fútbol y goles. El colombo-paraguayo completo su quinto año en el AMERICA y esta vez las tuvo todas consigo.

Tomado del libro del América: ’70 Años de la Pasión de un Pueblo’
1985

LA QUINTA ESTRELLA: 1985 NUEVAMENTE CAMPEONES

Cuando Alberto Beltrán interpretó al compás en la sonora matancera el bolero aquel 19, era algo así como un presagio de victoria. El hincha americano volvió a recordar la primera estrella del 79 y se transformó a la esperanza del juego final con el Junior.

Sorprendió el técnico americano con su planteamiento. Salió a atacar con todo y a buscar de paso una victoria que le diera la quinta estrella, empleando dos volantes de creación: Cabañas y Alex Escobar.

Consiguió su objetivo con un gol de Juan Manuel Battaglia en el primer tiempo, con golpe de cabeza, ante una indecisión de la zaga juniorista y la pésima salida del arquero Quiroga. Fue cuando estalló la tribuna y la tarde se tiñó de banderas rojas. El gol calmó los ánimos del cuadro rojo, pues a partir del minuto glorioso se quedó futbolísticamente. No fue un juego brillante. Junior hizo crispar los nervios y confundir el sistema americano. Quizá se esperaba mucho mas del onceno escarlata en su ultimo partido. Pero Junior no permitió los lujos que intentaron Cabañas, Alex Escobar y Willington Ortiz, tapando la salida con Gasparini, Cortina y Araujo. Junior tal vez limitó sus movimientos, fue parco en su ataque, apareció muy poco en las dieciocho del AMERICA. Castell, Araujo y Carlos Ischia desentonaron en su presentación. Junior no mereció jamás el titulo. Se refugio en su patio marcando y esperando, pues con el 1-0 en contra le era mas que suficiente. No quería salir humillado del Pascual Guerrero y a fe que lo logró.

AMERICA había iniciado el partido con esas ganas de siempre. Urgido como estaba de la victoria, creó situaciones de riesgo sobre el pórtico de Quiroga. Un remate de Cabañas a pase de Alex Escobar, puso el toque de emoción en las tribunas. El mismo Cabañas con frentazo al primer palo volvió a levantar los ánimos.

Reaccionó Junior en su primera llegada, resolviendo Gonzalo Soto, que evacuó el peligro. Vuelve Junior a hacerse presente. Reynel Ruiz tuvo una equivocación ante Gasparini, que no pudo levantar el balón en las dieciocho; AMERICA se confunde en la salida desde el fondo.

Sin embargo la presión roja se hizo sentir a los 28 minutos . un balón que trató de recepcionar Gareca en zona roja, no llega blanco al remate, aparece Battaglia con un golpe de cabeza al segundo palo. Balón débil que toma a Quiroga fuera de acción. Pecado grande de toda la zaga juniorista.

Para el complemento, Junior varia su forma de jugar, excluyendo a cortina que nada le produjo en la inicial, dando paso a Saja, para propiciar la subida de Abello al medio campo como apoyo de Ischa y Gasparini. Minutos mas tarde Saporiti vuelve a insistir con un cambio: Rico suple a Araujo.

Quería atacar con todo al AMERICA lanzando a de Avila por Battaglia, para ganar en velocidad. No se vio un buen partido en el final. Junior marcó demasiado.

Fue un partido difícil, enredado, con susto y pánico, haciendo sudar frío a los 43 mil americanos que se apostaban en el Pascual Guerrero.
1986

LA SEXTA ESTRELLA: 1986 ¿NO HAY DICHA COMPLETA? Como no hay dicha completa el hexacampeón AMERICA debió soportar su primer revés estrenando sus pergaminos logrados este año, ante un Nacional que aprovechó la ventaja de no enfrentarse a todo el plantel titular rojo, consiguiendo una victoria (3-2) que tampoco sirve para disimular la gris campaña cumplida por los verdolagas y que les valió un lugar intermedio en la tabla al termino del certamen que hoy bajó el telón.

El partido se disputó dentro de un impresionante marco rojo con la presencia de la belleza de la mujer vallecaucana, revista gimnástica y despliegue de juegos artificiales, lo mismo que el ritmo de la salsa que identifica el sentir musical de esta comarca y, claro esta, con el sabor de una buena y alicorada bota.

Los jugadores del Nacional, en gesto de cortesía, saludaron a los campeones cuando estos pasaron en frente suyo dando la vuelta olímpica.

Deportivamente, las acciones podrían clasificarse de alegres hasta cierto punto, disputadas dentro de la porfía de los suplentes que integraron el equipo rojo, para demostrar sus condiciones y sus rivales con la intención de aguantar un poco la fiesta, lo que alcanzarían por tres goles a dos.

Con su acostumbrado despliegue táctico, El Maño Ruiz alineó a sus dirigidos con cuatro volantes, dos de oficio creativo y los restantes con la intención de marcar y acompañar el ataque en el cual figuraron Galeano y Omar Suárez, un juvenil que causó grata impresión. Por su parte, los escarlatas dentro de un planeamiento de cuatro, tres, tres, lucharon denodadamente no solo para ganar el partido y contribuir a mantener el invicto del elenco rojo como local, sino con la evidente actitud de ayudar a Gareca a subir su cuota de gol para tratar de dar alcance a su inmediato rival Sosa, lo que no se daría al final. Romeiro Hurtado, sin la profundidad que lo distinguiera en sus comienzos, fue la pieza floja en el medio campo, línea que tampoco tuvo en González Aquino las revoluciones que el paraguayo solía darle. El pundonoroso jugador que tuvo un paso importante en el AMERICA, constituyéndose en valor fundamental en los primeros cinco títulos logrados, anunció su despedida para dedicarse a entrenador.

Esa inconsistencia fue aprovechada por Nacional, con Sierra y Ricaute en la creación y Escobar y Paz en la vigilancia de Alex Escobar y Romeiro Hurtado. Arriba fue vibrante el duelo entre Galeano y Aponte, que ganó el antioqueño aunque no figuró en el marcador, pero logró confundir a su rival hasta el punto de cometer el vallecaucano dos errores protuberantes que le costaron al equipo sendos goles conseguidos por Sierra y Paz, a los 13 y 22 minutos del primer tiempo, respectivamente. Posteriormente, en la segunda etapa, otra falla de Aponte capitalizaría Ricaute para anotar el gol del triunfo después que el local desperdiciaba claras ocasiones con de Avila, quien fue relevado por Maturana y luego Romeiro Hurtado por Castaño. Los tantos del AMERICA fueron logrados por Gareca a los 10 minutos del primer tiempo, de pena máxima, en jugada dudosa sobre Ampudia que el arbitro castigó. Y a los 39 minutos, Battaglia anotó el segundo al recibir habilitación en corto de Gareca y empalmar en tiro alto que Higuita no alcanzó a neutralizar. Sobre los últimos minutos AMERICA arreció sus llagadas sobre el pórtico antioqueño pero unas veces, las mas, Higuita y otras la imprecisión de los remates americanos, impedirían que se llegara al tan ansiado empate. La derrota si bien no llego a mermar el alborozo de los seguidores del campeón, por lo menos dejó el sinsabor de no haber visto a los suplentes en un mejor nivel. Esto si en el AMERICA se puede hablar de suplentes, pues en verdad la concientización de todos los integrantes del elenco ha sido en el sentido de llevar siempre la responsabilidad de ser titular.


1990

LA SEPTIMA ESTRELLA 1990 HISTORICO, PRIMEROS EN TODO

No fue un gran partido, es verdad. La tensión era terrible como para permitirse lujos mayores. Pero a estas alturas, mientras las banderas rojas todavía se agitan en las calles, el compromiso de este domingo constituye un detalle puramente anecdótico.

La recuperación de la hegemonía en el fútbol colombiano, la séptima estrella, la felicidad de la vuelta olímpica, todo esta por encima de los noventa minutos jugados en el Campín. Además, el AMERICA no rindió examen sobre sus méritos solamente ante Santa Fe. Lo hizo a lo largo de todo el año, con unas estadísticas que invitan a quitarse el sombrero: el mejor ataque, la mejor defensa, los dos máximos goleadores de la temporada, el equipo que más puntos hizo, el que mas gano, el que menos perdió, imposible, pues, pedir mas. Y absolutamente desubicado tratar de encontrar fisuras en una campaña que quedara en la historia, como esos récords que tiene cara de eternos. Lo que ocurre es que, como suele suceder en la competición futbolística, esta vez había que jugar todas las fichas a un solo número: el partido de Bogotá. De nada hubiese valido todas esas cifras si se daban las dos posibilidades que le arrebataban el título al AMERICA: la derrota del equipo de Ochoa Uribe y el triunfo del Nacional. A la postre no se dio ninguna de las dos. Pero primero hubo que jugar esta apasionante final, en dos actos simultáneos, para poder certificar el desenlace.

Es que el cuadro de Héctor Céspedes no fue ningún rival decorativo. Apuntalado por el empuje de Dalto y Betancourth, el conjunto cardenal pasó en limpio su imagen al oponer una férrea resistencia al AMERICA.

El uruguayo Dalto metió dos zurdazos de media distancia en los primeros ocho minutos. Miller Cuesta, en el fondo, corregía los errores de la zaga y Alfonso Cañón, con su toque, abrió grietas en el sistema de seguridad del AMERICA. Sólo que el conjunto escarlata fue mas agresivo esta vez para estructurar su defensa. Lejos de repetirse el error de esperar en forma pasiva, salió a apretar a santa Fe en tres cuartos de cancha y provocó, por ejemplo, una mano de Didio Mosquera (pénal a nuestro juicio omitido por Jhon Jairo Toro), dos riflazos del ‘Checho’ Angulo y un cabezazo de Eduardo Pimentel, que salvó Didio, antes del minuto 25. A esa altura Da Silva fue a buscar un balón y Mosquera Torres, nervioso, terminó empujándolo dentro del área. Pénal con guante blanco, pero pénal, que no vaciló en sancionar el central y en aprovechar el ‘Checho’ para el gol 150 de su carrera y, de paso, para poner proa hacia el título.

Hubo también un enganche al Pipa de Avila, con cara de pénal. Pero Toro no volvería a señalar el punto fatídico y AMERICA, de todos modos, salió a jugar, en teoría, un segundo tiempo con relativa tranquilidad. Por arriba contra nacional, a ras de piso contra Santa Fe, la pelota quieta reinauguró el drama y el partido quedó sobre el filo de la navaja.

Como esos boxeadores que saben que llevan ventaja en las tarjetas y se dedican a pasar los últimos asaltos, AMERICA optó entonces por gastar los minutos restantes en lugar de jugarlos. Pero no por conformismo o por ánimo especulador, sino por una conducta nacida de la más clara realidad: el balón quemaba, los pases no salían, el camino hacia Hernández era cada vez mas confuso y, de repeso, Alexis Mendoza fue expulsado por reincidir en el juego brusco. El hincha americano, de enorme presencia en la tribuna, fue tan práctico como su equipo. Comenzó a buscar en el transistor el partido de Medellín y a rezar para que Santa Fe no llegara más. Llegó entonces el pénal convertido por Héctor Gerardo Méndez en el Atanacio Girardot y solo ahí las banderas rojas volvieron a surcar el frío aire de la capital. Aun así los ojos clavados en la gramilla bogotana y el oído derecho pegado al radio, esos últimos minutos fueron larguísimos. Pero Pimentel y Balbis mantuvieron la causa en su punto y Santa Fe consciente de sus limitaciones, se quedó con el empate. Que se pudo jugar mejor, que se a debió ganar, que mortifica el tomar goles de pelota quieta tan de seguido, que varios jugadores se dejaron dominar por los nervios, eso ya es intrascendente. Ahora es tiempo de reír, de celebrar, de dar rienda suelta al júbilo, de mandar el estrés de vacaciones. AMERICA es campeón y eso es lo que importa.







1992

LA OCTAVA ESTRELLA: 1992 CAMPEONES FRENTE AL RIVAL DE PATIO ¡PERFECTO!

Si, el Cali perdió y después de una fulgurante campaña se quedó sin poder sin poder concretar su objetivo de volver a la Copa Libertadores, a la que no asiste desde 1987.

El Cali luchó hasta el ultimo segundo, pero su esfuerzo no le alcanzó porque desde el primer minuto AMERICA fue mas rápido y tuvo mejor recuperación del balón, con un excelente trabajo de su medio campo, particularmente de Rincón y lozano, que se agigantaron para hacer rebotes y hacer volumen ofensivo.

El Cali pretendía que AMERICA lo atacara, esperándolo, para montar su contragolpe, pero Sotelo y Aredes jugaron muy distanciados, y el eterno ‘terrible rival’ le presionó siempre la salida de balón.

En el comienzo del segundo tiempo los verdiblancos reaccionaron y llegaron con tres opciones claras al arco de Julio Gomez. AMERICA, llevando la pelota en corto y el Cali tratando de ubicar los pelotazos, fue la característica del partido, pero en el trabajo fue mucho más AMERICA, no solo por su acertado manejo del balón, sino porque quiso y logro ofrecer la obtención del titulo con un brillante desempeño. En la segunda mitad, cuando su equipo caía 1-0 con el golazo de Freddy Rincón a los 36 minutos, el técnico del Cali sacó a Ambula y metió a Andrés Estrada, tratando de ganar en el medio campo, pero obligó a retroceder a Pedro Sarmiento como libero para que Simón Esterilla jugara como stoper. Y esto fue una ventaja para AMERICA, porque de la reacción caleña en los primeros minutos del reinicio, volvió a tomar el manejo del juego y Anthony de Avila y Alex Escobar penetraron con el balón pegado a sus botines. José Manuel Rodríguez entró por Aredes, buscando mas fuerza ofensiva. Los cambios eran obligados, porque nacional ganaba y al conjunto azucarero le daba lo mismo perder por un gol que por tres o más. Solo le servía empatar y lanzarse por el triunfo. Rincón a los 36 minutos del primer tiempo, reportó una tranquilidad y justicia al mejor trabajo del AMERICA. Después de Avila a los 28 de la segunda parte aumentó el guarismo, que parecía condenar al Cali, pero el equipo verde no se entregó.

Dos minutos antes de la anotación del ‘Pitufo’ Anthony de Avila, Niver Arboleda tuvo la oportunidad de empatar, con una chalaca tan lujosa, como la tapada de Julio Gómez. Y ese trabajo corajudo le representó el descuento con el penal cobrado por Toniho, por falta de Mendoza al brasileño a los 38 minutos.

Pero Albeiro Usurriaga, que había entrado por Da Silva a los 23, aprovechó un pase largo de Rincón para tirar un centro que capitalizo de Avila, ya al minuto 41. Señor Rincón usted se pasó.

Indiscutiblemente que la gran figura del AMERICA en el clásico que definió el campeonato, fue el bonaerense Freddy Eusebio Rincón. ‘El coloso del pacifico’, como se le conoce popularmente, fue el autor del golazo con el que el onceno de Francisco Maturana, abrió la cuenta, para imponerse definitivamente por 3-1 sobre el deportivo Cali y sumar su octava estrella en el historial del fútbol colombiano. En la retina de los aficionados quedó ese tanto para la eternidad. Un pase de taquito de Jorge Bermudez habilitó al corajudo medio campista, quien metió tremendo zapatazo arriba que dejó helados a los caleños y prendió la fiesta roja. Fue un metrallazo imposible para rayo.

Este fue el segundo título colombiano en la carrera del morocho jugador, que fue considerado por la crítica como el mas valioso, no solo de los cuadrangulares semifinales, sino también de la fase definitiva que concluyó anoche. Y es que Rincón no solamente fue el jugador de más alta calificación en cada jornada, sino que también anotó los goles decisivos, como el que hizo frente a Junior, en el penúltimo juego. Vistiendo la camiseta escarlata, Rincón suma en total 16 tantos, para una producción que lo convierte en un volante, que no solamente marca y apoya, sino que también define, tal como lo manda el fútbol moderno. Rincón que igualmente es el capitán del equipo, se convirtió en líder en cada compromiso, empujando siempre a sus compañeros para ahogar al rival en los momentos cruciales


2000

CAMPEON NO HAY SINO UNO

El domingo 17 de diciembre del año 2000, milenio que comienza, se paralizó el país, era la final del fútbol con dos juegos que podían arrojar a cualquiera de los cuatro equipos que jugaban, como CAMPEON DEL AÑO. El campeón en justicia lo era ya AMERICA que fue el equipo mas regular, sacó 13 puntos al segundo en la reclasificación, tuvo la valla menos vencida, fue el equipo más goleador y, el que menos partidos perdió, pero en esto del deporte poco le toca la justicia y mucho al más fuerte, mucho al local y poco al visitante y, se dio la victoria, con algo de angustia, no por falta de confianza en lo nuestro, sino porque podíamos depender de otros resultados, que se dieron también, no podía ser para menos. No imagino siquiera cuántos hinchas americanos siguieron los encuentros, sumemos a los 45 mil que casi en estado de epilepsia seguían las raudas camisetas rojas en el césped del Pascual, los millones que en toda la geografía de la patria, llenaron con sus gritos esos grandes estadios que son las pequeñas pantallas de televisión. A los que en Queens, Miami, en los suburbios de Los Angeles, juran que a Barbat no le pasan ni los rayos equis, a los que la diferencia horaria hizo madrugar para ponerse una cinta roja en la frente, para gritar los goles de la mecha y saltar por el gol de Santa Fe, que sólo le puso un poco de picante a nuestro triunfo. Después de la estrella de Belén, esta estrella del América ha sido la más vista en el planetario del fútbol, millones y millones la vieron pasar de barra en barra, de tribuna en tribuna, como para que ilumine los caminos de victoria que vamos a recorrer. A otros les corresponderá hacer las estadísticas, yo no creo sino en las estadísticas del corazón, en lo que sintieron y vivieron miles de hinchas que lanzaron al aire sus privaciones cotidianas, su desempleo, su soledad, sus plegarias y sus maldiciones en este inmenso rito religioso que es un partido de fútbol, donde nadie es ateo. En todo eso, es lo que creo, cuando ya mi añejo corazón palpita al ritmo, no de las coronarias, sino del ronco tambor que marca el paso en la trinchera sur de Barón Rojo . Algunos lastimosamente de aquí mismo de Cali, quisieron en algún momento desestabilizar el equipo, lanzando consejas mentirosas contra el técnico y me extrañó su insistencia a pesar de que siempre salimos a desmentirlas. Estos especialistas de lo negativo, continuaron dando, como un hecho, la salida del técnico barnizando un chisme absurdo, con un matiz de erudición que en una cosa tan simple como el fútbol, no requiere. Pero esto ha servido para hacer más grande el triunfo de este joven técnico, un iniciado casi, de la tierra a quien los directivos le desangramos el equipo a quien se le restó a Moreno, Oviedo, Ortegón, Castillo, “Gato”, y sin embargo JAIME DE LA PAVA, siempre tuvo el equipo en la vanguardia, sin acudir a la excusa que le quedaba fácil, sino enfrentando su destino con seriedad y con la cara al sol. Esa estrella será para muchos la estrella de Jaime de la Pava. América comenzó el nuevo milenio pisando la grama de los estadios del país con pie derecho; que gran equipo tuvimos; a veces el gol tardaba mucho por aquello de que los iluminados primero juegan fútbol y luego si han de llegar, están los goles. Y llegaron en los cruces de forajido de Salazar, en los zarpazos del “Tigre”, en los disparos de un niño que se llama Ferrerira, que ilumina las noches con sus goles, pero sobre todo en las parábolas exactas que describen las bolas disparadas por Jersson González que se esconden en las rendijas de los ángulos, sacándole burlonas la lengua a los arqueros, como para mofarse de su estirada inútil. Ahora vamos hacia la COPA sin aspavientos, sin profecías, a una fiesta en la que siempre estamos invitados, tallada la decisión en los rostros de granito moreno de todos nuestros jugadores, como una carga de lanceros patriotas en el Pantano de Vargas, y dejemos que ruede la pelota, que si alcanzamos la Copa, se desbordarán los pueblos, los caminos y las aldeas de esa patria inundada de banderas rojas flameando bajo el cielo y, después de brindar en la Copa, a mí al menos sólo me resta morir. En Cali. Al día siguiente. Carlos Puente González Presidente

2002

AMERICA TRICAMPEON!!!

Y ya lo ven, y ya lo ven somos tricampeones otra vez.
Y ya lo ven, y ya lo ven somos tricampeones otra vez.

Este coro entonado por todos los jugadores del América, victoriosos el 19 de junio de 2002 en Medellín (siempre en Aquel 19) resonará en mí toda la vida. Se sucederán amaneceres y nos cubrirán los ocasos, serán polvo mis huesos, nuevas generaciones de americanos vendrán y no comprenderán la magnitud de esta victoria. Llegarán nuevos triunfos y amargas derrotas, arribará el olvido como a los ojos llega el sueño, pero yo, que me abracé a los torsos escarlatas de los muchachos eufóricos, yo que canté con ellos con la voz quebrada por la emoción, el eterno bolero de Alberto Beltrán, yo que bebí esa noche todas las botellas irrespetando la fragilidad de mi averiado hígado, yo no podré olvidar jamás esos momentos ni esas voces.

Me gusta una pequeña pancarta que coloca una de nuestras barras: ‘CAMPEON NO HAY SINO UNO’. Pero todos los años hay un campeón, es difícil serlo , pero es común que así sea. Y bicampeones? Habrá muchos? Cuánto habrá que luchar para ser bicampeones? Cuántos partidos hay que ganar? A cuántos críticos de oficio hay que convencer? Cuánta desesperanza y cuánta angustia hay que vencer? Y ser TRICAMPEON? A qué equivale esto? Digamos simplemente que ser TRICAMPEÓN solo lo son muy pocos, y que indudablemente estamos haciendo historia es un incesante volver a empezar, porque la historia es un incesante volver a empezar. Yo no sé , pero mi nieto, el que llevaba al pecho la noche del tritítulo va a saber que nació siendo tricampeón. Espero ver una pancarta enorme que diga: ‘CAMPEON NO HAY SINO UNO; TRICAMPEON SOLO AMERICA’.

Este Título que sumó una estrella más a nuestro escudo , cuyo peso específico desgarra ya las camisetas de lado del corazón, es grandioso, no solo por sumar tres títulos seguidos, que ya de por sí es una gesta, sino por las circunstancias en que se logró, luego de vivir la desesperanza de una Copa Libertadores esquiva, después de una clasificación, que si bien luchada estuvo estrecha, después de oír las plañideras que gritaban a todos los vientos la sepultura del equipo; para ver luego a un AMERICA crecido como los toros al castigo, derrumbar todos los obstáculos para el más grandioso final de los últimos tiempos, en el mejor partido que he visto en muchos años, vencer nítidamente al Nacional, en Medellín, frente a 52mil testigos que enmudecieron respetuosos ante la calidad del tricampeón.

Este triunfo es de todos, del niño que el papá viste de rojo cuando tambalea dando sus primeros pasos, de los muchachos que vienen de lejos, a dedo, guiados por los luceros de la esperanza, de los jóvenes que absurdamente fueron asesinados en una oscura noche, por hombres más oscuros, en nuestra oscura patria y quedaron tendidos confundiendo la sangre de sus pechos con sus camisetas rojas, cediendo el corazón a los disparos.

El triunfo memorable de hoy, es, debe ser el triunfo de la vida , el de todos los hinchas, aún de los que claudican , de los técnicos, asistentes , de los cronistas, del que vende maní, del que en un pueblo lejano intenta sintonizar un remoto partido en una radio asmática de vigilante nocturno, pero sobre todas las cosas, este triunfo es de los JUGADORES, merecen sus nombres en nota separada, de los jugadores que hoy están, y de los que mañana se acercarán confiados a penetrar la gloria, de los que estuvieron en Italia de los antiguos que salieron del equipo pero lo amarán siempre, de los que emigraron legales o ilegales con un trapito rojo en sus mochilas, de los que no están en este espacio porque han muerto, y de alguna forma ya sabrán la noticia, y de DON PEDRO SELLARES, eterno presidente cuya voz es como una mano tendida que nos sostiene siempre.

La vida escoge en cada ocasión a los mejores, ahora nosotros somos los escogimos. Si queremos seguir siéndolo hay que afrontar el futuro de cara al sol con la fuerza del alma que es la que alcanza las victorias, pero por sobre todo la sencillez, sin vanaglorias, porque nada sienta tan bien en la frente del vencedor como una corona de modestia.

Cali, junio de 2002 (AÑO DEL TRICAMPEONATO)

CARLOS PUENTE GONZALEZ Presidente.